¿El ingreso es voluntario?
Sí, el respeto a la dignidad y autonomía del paciente es un pilar de nuestra filosofía.

La pregabalina, comercializada originalmente bajo marcas como Lyrica, se ha consolidado en las últimas décadas como un fármaco «superventas» debido a su versatilidad en el tratamiento del dolor neuropático, la epilepsia y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG).
Sin embargo, su uso masivo ha revelado una cara amarga: un potencial de abuso y dependencia que muchos pacientes desconocen al iniciar el tratamiento.
Sabemos que si estás leyendo esto, es posible que sientas miedo, confusión o incluso una profunda soledad. Quizá empezaste a tomar pregabalina por una receta médica y hoy sientes que no puedes vivir sin ella, o tal vez te preocupa el consumo de un ser querido. En la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria, entendemos que la dependencia no es una elección, sino un proceso biológico y emocional que requiere un abordaje profesional, seguro y, sobre todo, humano.
La pregabalina pertenece a la familia de los gabapentinoides. Su función principal es modular la actividad eléctrica del sistema nervioso central, específicamente actuando sobre los canales de calcio. Al «frenar» la liberación de neurotransmisores excitadores, genera una sensación de calma, relajación y, en dosis elevadas, una euforia similar a la embriaguez.
Esta alteración neuroquímica es la que crea la trampa. El cerebro, acostumbrado a este freno externo, deja de producir sus propios mecanismos de autorregulación. Cuando el fármaco falta, el sistema nervioso «explota» en una hiperexcitabilidad que genera un malestar profundo. No es solo que el paciente «quiera» la droga; es que su cerebro la necesita para funcionar mínimamente.


El uso continuado de pregabalina suele conducir a la tolerancia, el organismo se adapta a la sustancia y requiere dosis cada vez mayores para obtener el mismo alivio o efecto.
A largo plazo, esto puede derivar en efectos secundarios graves como deterioro cognitivo, somnolencia extrema, edema periférico y, en casos críticos documentados por la FDA, problemas respiratorios graves si se combina con otros depresores. El riesgo es particularmente alto en pacientes con antecedentes de adicción, quienes requieren una monitorización estrecha.
La pregabalina no es inocua. En niveles de toxicidad aguda, puede provocar:
Consulta condiciones y disponibilidad de ingreso en la UDH Vithas Guadalsalus
En UDH, no tratamos «adicciones», tratamos personas. Por eso, el primer paso es una evaluación 360º que incluye: Analíticas de sangre, pruebas de imagen y estado cardiovascular. Buscamos entender qué sustancias se usan, en qué cantidad y desde cuándo. Ademas de conocer tu entorno, tus miedos y tus motivaciones.
De esta forma en UDH nos encargamos de que recibas un tratamiento integral y personalizado para tus necesidades y tu situación


Es raro que la dependencia a la pregabalina se presente de forma aislada. A menudo se utiliza para potenciar los efectos de los opioides o para mitigar la «bajada» de estimulantes.
Esta combinación es una bomba de relojería para el hígado y el corazón. Nuestro equipo médico está especializado en desintoxicaciones cruzadas, donde el orden y el ritmo de retirada de cada sustancia se planifican para evitar el colapso del organismo.
Si empezaste a tomar pregabalina por un trastorno de ansiedad, retirar el fármaco sin tratar la ansiedad de base es condenarte a la recaída. Identificamos si existe una patología dual para tratar ambos problemas de forma integrada desde el primer día.

La interrupción brusca de la pregabalina puede ser peligrosa. El miedo al «mono» o síndrome de abstinencia es totalmente válido. Con la pregabalina, este puede incluir sudores, temblores, insomnio y una ansiedad insoportable. Sin embargo, en un hospital, este proceso es radicalmente distinto.
En UDH nuestra unidad integrada, contamos con monitorización constante. Utilizamos fármacos puente y protocolos de reducción gradual que «engañan» al cerebro para que no sienta el choque de la retirada.
Esto reduce el sufrimiento físico en un 80-90% en comparación con intentarlo en casa.
A mitad del proceso, es normal sentir ganas de abandonar. Ahí es donde entra nuestro equipo humano. No estás solo en una habitación; estás acompañado por enfermeros, psicólogos y auxiliares que entienden la angustia emocional del proceso y están ahí para sostenerte cuando las fuerzas flaquean.

Nuestro tratamiento no es genérico, es una estructura de 21 días diseñada para cubrir tres fases:
La estabilización, pone el foco en la desintoxicación física y control de síntomas. Seguido del refuerzo, Inicio de intervenciones psicoterapéuticas y recuperación de funciones cognitivas. Para finalizar con la prevención, trabajo motivacional y planificación del seguimiento tras el alta.
Pacientes rehabilitados
Grupos reducidos
Transformación en tiempo récord
No usamos métodos experimentales. Aplicamos terapia cognitivo-conductual y entrevistas motivacionales respaldadas por la ciencia. Además, el seguimiento psiquiátrico diario asegura que cualquier síntoma de depresión o ansiedad se trate de inmediato.
La pregabalina destroza la arquitectura del sueño. En el hospital, reeducamos tu cuerpo con rutinas, nutrición equilibrada y ejercicio físico adaptado en nuestras instalaciones (piscina y gimnasio), ayudando a tu cuerpo a generar sus propias endorfinas naturales.
La familia también sufre. Por eso, ofrecemos sesiones de orientación para que tus seres queridos entiendan la enfermedad, aprendan a poner límites saludables y se conviertan en aliados de tu recuperación, no en guardianes desde el miedo.


La desintoxicación de 21 días es solo el primer paso. El éxito real reside en la continuidad. Trabajamos estrechamente para asegurar que, al salir, el paciente tenga un plan de tratamiento ambulatorio o residencial claro.
Con la terapia individual y grupal, te ayudamos a fortalecer las herramientas para hacerle frente a los retos por venir. Aprendemos a reconocer los «triggers»: ese olor, esa persona o ese pensamiento que te empujaba a consumir. Te vas con una «caja de herramientas» mental para gestionar el estrés sin necesidad de una pastilla.
Nuestra relación no termina cuando cruzas la puerta del hospital. El seguimiento post-ingreso es vital para ajustar la medicación y reforzar los logros obtenidos durante las tres semanas de ingreso.
Sabemos que informarse sobre el coste y la cobertura de la desintoxicación puede generar dudas, preocupación o incluso sentimientos de inseguridad.En España, la Seguridad Social suele cubrir el proceso sin coste directo, y muchos seguros privados también ofrecen cobertura en centros acreditados.
En nuestro centro, el equipo UDH te orienta de manera cercana Y personalizada las opciones disponibles, explicando de forma clara los factores que influyen en el coste como el tipo de programa y sus servicios.Resolvemos todas tus preguntas sobre seguros de salud, financiación o acceso.
Entendemos que cada caso es único, por eso, tiene necesidades diferentes. Puedes consultarnos siempre que lo necesites, de forma privada. Estamos aquí para ayudarte a dar el primer paso con tranquilidad.

Sabemos que dar el primer paso puede generar dudas. En UDH estamos aquí para escucharte, acompañarte y ofrecerte un entorno seguro y profesional. Todo nuestro proceso es confidencial.
Sí, el respeto a la dignidad y autonomía del paciente es un pilar de nuestra filosofía.
La integración en un hospital general privado. Aquí no solo hay terapeutas, sino un soporte médico completo que permite tratar a pacientes con patologías físicas o psiquiátricas graves que otros centros no pueden asumir.
El primer paso es una evaluación clínica inicial. Nuestro equipo estudiará su caso para diseñar un plan de ingreso personalizado y seguro.
Si existe una dependencia física clara o policonsumo, la hospitalización es la única vía segura. Intentarlo de forma ambulatoria conlleva un altísimo riesgo de abandono por el malestar o, peor aún, de complicaciones médicas graves como convulsiones.
Sí. Como especialistas en patología dual, tratamos la adicción a la pregabalina junto con la depresión, la ansiedad o cualquier otro trastorno que la acompañe.
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad y favorecer la concentración durante el tratamiento. La unidad cuenta con 16 plazas para garantizar un ambiente íntimo y controlado.
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad.